Mucho antes de que existieran los precocinados de última generación, ya existían las galletas, una forma muy antigua de preparar de antemano una alimento a base de harina, grasa y azúcar; muy energético, de larga duración y fácil de transportar. ¿A qué ni os habíais planteado que las galletas eran precocinados? Pues eso es lo que son realmente las galletas, un precocinado muy natural -ya que no necesita conservantes químicos-, que existe desde hace siglos, siendo uno de los alimentos preferidos por los niños, pero que hoy en día se reinventa continuamente con nuevos ingredientes y aplicaciones. Así que lo que era un alimento golosina para tomar en desayunos y meriendas, se ha convertido hoy en una alternativa dietética saludable y una forma de introducir nutrientes esenciales y saludables en la dieta, como son los cereales integrales, la fibra o el ácido fólico y otras vitaminas. Por ello en nuestras tiendas de dietética una de las cosas que más se venden, son las galletas dietéticas, sin azúcar, sin colesterol, con mucha fibra y con ácido fólico.
Para mi, algunas galletas son como un tesoro. Como por ejemplo las que incorporan arándanos rojos desecados, unos frutos que se han puesto de moda en los últimos años debido a su riqueza en antioxidantes, y que por eso hay quien las llama las “galletas antiedad”, porque además de los antioxidantes, llevan una fibra con efecto bífidus, que es lo mismo que decir que ayudan a mantener la flora intestinal, un elemento clave en las estrategias antiedad.
Pero eso no es todo. Al igual que el pan, las galletas fueron antaño erradicadas de los menús sanos de control de peso por ser fuentes de calorías vacías. Pero hoy vuelven a estar permitidas y aconsejadas en las dietas equilibradas, ya que la mayoría de las galletas dietéticas que vendemos, son dulces pero no contienen azúcar, puesto que en su lugar se usa maltitol, un edulcorante que no provoca caries, aporta menos calorías y no altera los niveles de glucosa. Hay otra cosa a valorar: estas galletas son amigas del corazón. ¿Por qué lo digo? Porque llevan buenas grasas vegetales que contribuyen al control del colesterol y porque han sido elaboradas con harina integral de cereales suplementada con ácido fólico, una vitamina escasa en la dieta actual, pero que si la tenemos en las dosis adecuadas, ayuda a mantener la salud del corazón. Y además un extra que tienen las galletas bueno para el corazón porque ayudan a hacer amigos, es que son fáciles de compartir con los demás. Y es difícil que uno se lleve un paquete de galletas Digestive con arándanos a su trabajo y pueda contenerse de compartirlas con los compañeros: están tan ricas que no puedes comerlas solo. O al menos de eso se quejan mis clientes, cuando vuelven a comprarlas.
MARÍA ANGELS BOTI MIRALLES
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