Soluciones al paro…
El 72% de los españoles tiene “miedo” a quedarse en el paro.
Los padres y madres de familia han dedicado una parte muy importante de su vida a formarse para disponer de un buen puesto de trabajo o a no formarse, por dejadez o por necesidad y a disponer de un trabajo menos remunerado.
Recuerdo que mientras yo estudiaba en casa al salir de clase, muchos preferían divertirse y “pasar de todo”…ahora dicen tener problemas para encontrar trabajo.
Otros amigos que se licenciaron con Matrícula de Honor y entraron a trabajar en Multinacionales están en el paro y todos los demás tienen miedo a perder el sustento de sus hijos.
Quizá ese sea uno de los problemas, un mal planteamiento inicial de la Vida.
Deberíamos potenciar el espíritu emprendedor de los españoles, motivando a todo el mundo a que sea capaz de generar ingresos por sí mismo, a ser autónomos, a no depender de una empresa constituida que le de cobijo para poder alimentar a sus familias.
A la larga es más estable ser autosuficiente, incluso existe la posibilidad, después de muchos años, que obtengas un gran éxito y te hagas rico … y si te haces pobre, fracasando puntualmente, siempre puedes trabajar para una empresa de tu mismo ramo, que valorará tus conocimientos más que cualquier master.
Y más adelante, si te quedan años, ilusión y sueños por cumplir, puedes volver a intentarlo y seguro que de la mano de tu antiguo jefe, hay muchos multimillonarios a partir de los 50, creo que la mayoría.
Si sólo sabes trabajar para otros, estás menos preparado frente a la Vida, además menos posibilidades de que eduques a tus hijos para que sean también autosuficientes.
Sin embargo, nos han hecho creer que es mejor ser funcionario, con menos dolores de cabeza (sin ánimo de ofender a nadie), sin tener que pensar como pagar nóminas, que nos paguen los clientes o que los trabajadores no nos dejen colgados con ausentismo laboral, sin hacer bien sus funciones o que los comerciales nos pidan aumento de sueldo fijo y luego no vendan ni un real por tener su economía asegurada. Tampoco queremos tener que pelear con un antiguo atracador de ancianas pistola en mano, escondido en una Asociación de Consumidores (que volveremos a verlo encarcelado en breve, tiempo al tiempo), para que no te haga una campaña de desprestigio a tu empresa si no pagas publicidad en sus medios.
La gente prefiere la tranquilidad, eso es lo que le hemos enseñado a la mayoría de españoles y españolas, y que no se preocupen de nada, que el Papá Estado les proveerá de todo lo imprescindible, ya que es su labor nacional.
Y si sabemos de alguien que es un ladrón, nadie quiere denunciarlo, a ver si nos pasa lo del profesor Neira.
Pero vamos al problema del paro…más importante que un simple chorizo, pistola o pluma en mano.
¿Se imaginan que pasaría si todos los parados se convirtieran en autónomos?
¿Y si el Estado les formara y condonase el primer año de cuota a la seguridad social?
Les saldría más barato al Gobierno y España crecería.
Seguro que hay negocio para muchas personas que podrían trabajar ofreciendo sus servicios a empresas y particulares, quitando cuota de mercado a grandes empresas que no podrán ofrecer a sus clientes el servicio tan directo de un autónomo y el precio tan ajustado por ser una empresa Low Cost, domiciliada en su propia casa.
Desde informáticos, pintores, paletas, mecánicos, sobre todo comerciales acostumbrados a visitar valientemente, podrían ofrecer sus servicios como autónomos a muchas personas físicas y empresas, incluso a las mismas que les han despedido por los altos costes salariales de su sueldo….
Pero, sin ánimo de ofender a nadie, no tenemos esa mentalidad, no nos han enseñado otras alternativas.
Tenemos un planteamiento, a mi entender, único y erróneo de cómo afrontar la vida y muy especialmente cuando hay menos ofertas de trabajo.
Esperaremos a que un empresario decida montar un negocio, arriesgando él, o a cobrar del Papá Estado si nos despiden, y cuando se acabe el paro haremos una manifestación, cobraremos un subsidio, pediremos dinero a los familiares más cercanos…y la opción de ser autosuficiente difícilmente será una opción que aceptemos como pausible.
Sería interesante reflexionar qué pasaría si un Gobierno tuviera en sus planes formarnos como autosuficientes, que nos enseñe a valernos por nosotros mismos, a hacer presupuestos, a analizar de nuestro sector, a localizar nuestros clientes potenciales, a tener una imagen de marca, que valoremos nuestro esfuerzo y profesionalidad en lo que sepamos hacer y a competir en el mercado como autónomos, con más servicio y menor precio que la competencia, al disponer de menos gastos fijos.
De estar manera se repartiría mejor la riqueza, empresas más pequeñas, menos posibilidades de paro, bajaría el coste de los servicios y en lugar de 500 mil empresarios que ganan más de 1 millón de euros/años, tendríamos 1,5 millones de autosuficientes con buenas facturaciones que sabrán defenderse por sí mismos.
Y posiblemente 2 millones menos de parados. Aumentaría el consumo, sin duda.
Y cuando un joven decida estudiar, sobretodo si escoge la vertiente de la Formación Profesional, debería existir una asignatura, para aprender cómo ser empresario, como ser autónomo y que tengamos desde el inicio en nuestra mente las dos opciones, trabajar para otro o para nosotros mismos.
La gran mayoría de empresarios que conozco han aprendido por sí mismos a buscarse la Vida, y nadie sabe lo que lucharon, los problemas que tuvieron y tienen en su día a día o las veces que se han encontrado sin un duro, ahora euro, en el bolsillo.
Cuando están arriba, simplemente se les juzga desde la cola del paro por el estatus que aparentan, con un insulto corto que rima con pantalón.
No se le valorará nunca por el esfuerzo y la forma de luchar constante y las veces que se ha enfrentado a las dificultades, las noches que ha pasado sin dormir y la trayectoria que han tenido a lo largo de los años. Es más atractivo pensar que no se merece la posición que tiene, seguro que habrá dado un “pelotazo”, que es justo lo que esperan todos los que compran lotería o juegan a las quinielas.
Busquemos soluciones, aunque sean imaginativas.
Javier López
Presidente Ejecutivo